Las diversas vertientes del arte actual en muestra jujeña

- La exposición "Lo que es adentro es afuera" reúne obras de diez artistas jujeños que participaron del proyecto pedagógico destinado a la reflexión estética a cargo del grupo tucumano Maleza. Por Ana Martínez Quijano. Ámbito Financiero
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El territorio jujeño no es ajeno al fenómeno de expansión y efervescencia cultural que moviliza en la actualidad a los artistas de todo el país. En este contexto, el Centro de Visitantes Ledesma presenta en la localidad Libertador General San Martín la exposición “Lo que es adentro es afuera”, con obras de Félix Ezequiel González, Abel Mamani, Gerardo Echazu Paz, Alejandro López, Juan López Jordán, Sebastián López, Julieta Caorlín, Rocío Grosso, Mirta Contreras y Gisela Zerpa. “La muestra es el cierre de una Clínica de Arte Contemporáneo, la primera experiencia en esta nueva instancia de capacitación y fortalecimiento que ofrece el Premio Ledesma en el marco de su renovación”, aclara Leonor Calvó, directora del espacio. En la sala de exhibiciones conviven las diversas vertientes del arte de nuestros días y a lo largo del recorrido subyacen dos interrogantes de difícil respuesta: ¿qué es ser artista? y ¿cómo se forma un artista?

Ubicado en medio de un polo industrial, el Centro de Visitantes es un espacio destinado a consolidar los vínculos sociales y a promover la cultura. La clínica, un proyecto pedagógico destinado a la reflexión estética, posibilitó que una decena de artistas accediera durante cuatro meses a un tipo de experiencia que no es la del taller tradicional ni tampoco la académica. El encuentro de producción y análisis de obras, a cargo del grupo tucumano Maleza integrado por los artistas, curadores y gestores
Cecilia Quinteros Maccio, Eugenia Correa, Gabriel Toscano e Iván Ríos, conformó una plataforma (con encuentros personales y virtuales), para dialogar con los jujeños. Lejos de establecer la tradicional relación vertical maestro-discípulo, los miembros de Maleza transmitieron de modo rizomático y horizontal sus propias experiencias, aportaron su sensibilidad e intentaron movilizar las ideas.

La apuesta de la clínica es ambiciosa. Se aspira a apoyar el proceso de producción del arte jujeño -por momentos localista y excesivo, aunque siempre poderoso para que alcance niveles de calidad que le permitan interactuar en los circuitos nacionales e internacionales, sin perder, desde luego, la pertenencia al lugar. El universo del arte contemporáneo, como bien aclara el artista Abel Mamani, se vuelve cada día más complejo y las “clínicas” suelen aguzar la percepción y favorecer la capacidad de profundizar aspectos formales y teóricos. La obra de Mamani ostenta fracturas en las múltiples caras de un prisma, estos quiebres suman a la figura geométrica la complejidad de los fenómenos ópticos, algunos maravillosos como la promesa del arco iris. No obstante, cuando llega la hora de producir eso que llamamos “arte”, pesa la soledad y las preguntas enunciadas al comienzo de esta nota cobran vigencia.

En la sala hay una obra que se destaca por la determinación de crear un contexto protector. Gisela Zerpa muestra una serie de diminutos muebles tallados en madera
dentro de un universo atractivo y ascético. Sus significativos objetos, como una breve escalera dispuesta para el escape o unas sillas en inestable equilibrio, están resguardados dentro de cápsulas de vidrio.

La naturaleza es un tema dominante. Mirta Contreras libera su imaginación y los sentidos para exaltarla; el potente pájaro de acero de Sebastián López intimida, habla de la pugna entre naturaleza y tecnología; y en el delicioso libro pop-up de Julieta Caorlín, la tridimensión del papel aflora con una fuerza equivalente a la exuberante naturaleza de la Yunga jujeña. La pintura de Félix Ezequiel Gonzálezes roja como un incendio y la visión del color ardiente aviva el recuerdo del romanticismo. 
La exposición despierta las sensaciones de libertad, anarquía, incertidumbre, cambio, vida, muerte, proyectadas a través de la historia del arte por los artistas románticos.

Los artistas jujeños están lejos de los centros del arte donde se legitima el talento. “El Premio es una herramienta muy valiosa para Ledesma que, desde hace décadas
acompaña a los artistas de la provincia”, observa Calvó. Agrega entonces que en estos tiempos globales se abre una nueva etapa para “posicionar y generar encuentros
de artistas locales con aquellos de proyección nacional”. De hecho, la clínica ha suscitado el interés por el arte como materia de investigación, estudio y reflexión.
La muestra se completa con la desbordada instalación de Juan López Jordán, el atuendo de un cirujano que incluye una pintura de la cabeza de la “Medusa” de Caravaggio y una lata de gusanos sobre un pedestal. Luego, los colores restallantes de la imagen del diablo de Echazu Paz trae los ecos del carnaval; el pop de Alejandro López y una escena erótica en medio de un jardín florido de Rocío Grosso, cierran la diversidad del conjunto. 
Diario Ámbito Financiero 230816