Innovación productiva

- La parte de la Empresa Ledesma que muchos no conocen. Por María José Sánchez Monge. #BeSmart
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Nací y me crié en la zona de Ledesma, en uno de sus pueblos, Yuto; por lo cual, cuando la Empresa Ledesma me invitó a visitar sus instalaciones, me sentí muy agasajada. Camino a la reunión pensaba hace cuánto tiempo llevo escuchando sobre esta empresa, cuánto forma parte de nuestras conversaciones cotidianas. Hasta nací en uno de sus hospitales pero, sin embargo, tenía la extraña sensación de no saber nada sobre la misma. Hoy, gracias a mi profesión de Ingeniera Ambiental, podía comprender de forma diferente y más integral a esta industria. Era un buen momento para adentrarme en su mundo que, en definitiva, ha sido parte del mío desde siempre.

En Ledesma me esperaba Miguel, quien está a cargo del sector de Medio Ambiente. Un gran anfitrión.

La reunión se extendió entre charlas, videos, mates y recorrido de campo, durando todo un día. Allí aprendí que fueron verdaderos pioneros en la sustentabilidad. Está claro que hoy no existe empresa que no tenga en su agenda esta visión, pero Ledesma comenzó con esto varios años atrás, en el momento en el que la evolución industrial solo empujaba a las empresas a producir más y a mayor escala. Fue en esa época cuando su presidente donó las tierras para formar unos de los parques nacionales de mayor diversidad ecológica del país, el Parque Nacional Calilegua, las reconocidas Yungas. Y esto lo realizó porque percibió que era fundamental proteger la cuenca hídrica de la región. Gran visión sostenible fue la de proteger el paisaje industrial y asegurar la continuidad de los ciclos naturales para mantener la producción.

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Saber esto realmente me hizo admirarlos. En mi trabajo, me enfrentó constantemente con la dificultad de que las empresas legítimamente tengan una planificación limpia orientada al futuro sostenible y saber que una decisión así fue tomada hace 39 años, me convence que están preparados para afrontar hoy nuevos desafíos.

En mí recorrido por la empresa pude ver que cuenta con una eficiencia productiva que avanza hacia la nueva revolución cradle to cradle (de la cuna a la cuna), ya que los desechos de una etapa son utilizados en otra como materia prima. Luego de “la zafra” (la cosecha de la caña), el material es separado obteniéndose fibras destinadas a la producción de papel y materia prima para la elaboración del azúcar. Pero también de aquí se obtiene una sustancia química, la lignina, usada como fuente de energía.

En el campo, las hojas que quedan luego de la zafra antes eran quemadas, generando carbonilla, pero hoy son recogidas por grandes máquinas que las empaqueta en fardos y son, luego, aprovechadas como biomasa para la generación de energía. Esta práctica además favorece a la cama de siembra, manteniendo la humedad del suelo y retardando el crecimiento de malezas. Esto también ayuda a mejorar la calidad del aire en los alrededores.

Es su política consumir cada vez menos energías provenientes de hidrocarburos. Hoy con la biomasa, aserrín y bagazo remplazan gran parte de su consumo de gas. Cuando les pregunté cuánto tienen planificado reducir me contestan: “¡El 100%!”.  Saben que para eso necesitan mucha inversión, pero me cuentan todos los escenarios posibles que visualizan para hacerlo y conocen todos los números y tecnologías. Evidentemente, es un tema que ya es parte de su agenda.

Durante la tarde pregunté sobre sus residuos y me llevan al lugar en donde se reciclan los plásticos, vidrios, chatarra y papel.

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Me cuentan que para ellos la basura tiene un gran valor: “Antes todo esto lo tirábamos, hoy se recicla”. Pienso: “Ojalá muchas empresas tengan este ánimo”. Es tan importante hacer que la protección medioambiental sea parte de la gestión económica, ya que con la basura estamos básicamente tirando dinero y además, pagando con la contaminación de nuestro entorno. Algo así como una doble deuda. Otra sorpresa fue ver cómo sus campamentos están prolijamente limpios. No hay basura en las calles, ni en descampados. Separan en origen y todos colaboran. La cultura industrial trascendió hacia las vidas cotidianas de los trabajadores y eso es increíble de ver.

Ledesma es lo que muchos conocen y un poco más: más empatía con su entorno, más responsables, más visionarios, más futuristas. Esa es la parte que muchos no conocen.

Red Innova